MUJER Y PODER. REFLEXIONES por Sagra Lopez (militante de EGIZAN) en EZPALA Aberzaleko Aldizkaria. Publicación de la Izquierda Abertzale. (Pedro Egaña,nš 2-1.esk. 20.006 Donostia) nš 0. 1996. pp. 52-58.


      13.- Autonomía del movimiento feminista.

      La experiencia histórica muestra también que las grandes soluciones genéricas como la toma del poder por el proletariado o la Liberación Nacional no resuelven automáticamente las cuestiones planteadas por el proceso de emancipación de la mujer. Ello exige impulsar también un movimiento feminista autónomo dentro del Proceso de Liberación Nacional y Social, que potencie la cultura, cosmovisión y reivindicaciones específicas de la mujer. A nosotras, las mujeres, nos corresponde desvelar la opresión en nuestro campo específico. Desarrollar un Movimiento Feminista potente, con coraje, que aúne voluntades, que proponga mejoras para nuestro género y potencie cambios estructurales necesarios; y ahí nos encontramos y nos encontraremos codo a codo los distintos colectivos feministas.


      14.- Construcción de la sociedad nueva y concepción feminista del poder.

      La construcción de una nueva sociedad, desde, por y para la mujer, coherente con una concepción feminista del poder, encierra varios matices que es preciso dilucidar:

      • Una concepción feminista del poder ha de desarrollar el concepto de autonomía y autorrealización personales, asi como el de autodeterminación de las personas y colectivos humanos. Exige también el reconocimiento de la diferencia y sus derechos como sujeto individual o colectivo.

      • La gran cuestión del poder exige plantearse si la opción es que una élite se introduzca en los centros de decisión del poder existente o mas bien se trata de redistribuir el poder actual al objeto de horizontalizarlo y reproducir un poder nuevo en base a una estructura democrática y participativa que integre el protagonismo de las excluidas y excluidos.

      • El movimiento feminista debe resolver la contradicción aparente entre necesidad de autonomía respecto a la lucha de otros sectores oprimidos y necesidad de convergencia con esos mismos sectores. Se trata de compatibilizar el poder femenino y el poder del conjunto de los sectores oprimidos, impulsando un movimiento feminista, cuyo desarrollo fortalezca el poder del conjunto de los sectores oprimidos y un poder del conjunto de los sectores oprimidos cuyo contenido esté cada vez mas impregnado e identificado con el movimiento de liberación de la mujer. Ello se resuelve para nosotras en el desarrollo de un poderoso movimiento feminista propio, que actúe como elemento sustancial y consustancial del poder emergente creado por el pueblo trabajador vasco.

      • En este sentido, el objetivo antipatriarcal llena de contenido los objetivos del proyecto global de liberación. De la misma manera que un Estado Soberano garantiza el derecho de autodeterminación y el socialismo garantiza la construcción de unas relaciones sociales de cooperación y de no dominación, solo la autonomía de un movimiento feminista y de unos objetivos antipatriarcales garantiza la superación de las relaciones de desigualdad sexual.

      • La unidad de acción entre sectores feministas o en su sentido mas amplio, con otros sectores oprimidos, debe ser entendida desde el respeto a las características y proyectos propios de cada sector y nunca como sustitutorio de las dinámicas específicas. Solo de esta manera se vehiculizarán las ideas e iniciativas nuevas y la unidad de acción basculará con mas fuerza sobre la nueva sociedad a construir que sobre la vieja sociedad a destruir.

      • Debemos centrarnos progresivamente en lo que el Movimiento de Liberación de la Mujer puede aportar como proceso civilizatorio propio. Tenemos que recuperar la verdadera historia, poniéndonos a las mujeres en el lugar que nos corresponde como protagonistas y participes claves de acontecimiento y vicisitudes negadas y ocultadas durante siglos. La historia ha sido escrita por los hombres y además con visión de hombres. La revisión de esta historia debe implicar que el futuro esté protagonizado y escrito también por mujeres y con visión de mujeres. Para ello, nuestro pensamiento de mujer, nuestro orgullo de mujer, nuestra participación de mujer y nuestra autoestima, serán componentes decisivos de este presente y de ese futuro.

      • La construcción del nuevo sujeto mujer, que responda a las exigencias de emancipación y que supere las actuales relaciones de sumisión y dependencia patriarcal (la mujer nueva), exige trabajar en la conformación del factor subjetivo de este proceso; es decir, en la creación de los conceptos, ideas, sentimientos, hábitos, y valores que fundamenten la actitud necesaria para desarrollar las transformaciones descritas y resolver los retos planteados.


      15.- Las mujeres feministas abertzales.

      Las mujeres feministas abertzales queremos ser sujetos activos, con voz y pensamiento propios, soberanas de nuestra vida y nuestros actos, emancipadas, copartícipes en la construcción de vida y felicidad; participando en la construcción de una sociedad nueva de signo antipatriarcal, comunalista, ecológica, socialista y euskaldun; aportando nuestra visión, coparticipando en deberes y responsabilidades y enmarcándonos dentro de la lucha de liberación nacional y social contra el poder capitalista y patriarcal.

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